En la milenaria Ronda se unen y enlazan los hilos que conforman el tejido multicolor de una de las ciudades más interesantes de toda Andalucía. El paisaje, el urbanismo, la historia, la leyenda romántica de bandoleros de sonado nombre, el espacio donde nacen y se hacen toreros y artistas que serán siempre, hacen de Ronda una ciudad única.
La impresionada crónica de autores literarios que se sintieron cautivados por esta Ciudad puede rastrearse desde los más antiguos textos hasta hoy; Plinio, el rey poeta de Sevilla al-Motámid, al-Idrisi, Ibn al-Jatib, Vicente Espinel, Rilke, Juan Ramón Jiménez y Juan Goytisolo son algunos nombres de la larga lista de autores que han dejado escritas páginas elocuentes de Ronda, donde a decir de sus naturales, llueve hacia arriba y los pájaros vuelan a los pies de los que se asoman al Tajo.
La Ciudad invita a un recorrido ajeno a la prisa, que permita apreciar con detalle los rasgos de la antigua medina árabe, en la orilla sur del río Guadalevín, que aún conserva parte de sus murallas, cruzar el Puente nuevo y pasear por la Alameda del Tajo, deteniéndose en los rincones y obras monumentales que abren sus puertas al visitante; sin olvidar reponer fuerzas en alguno de los restaurantes que ofertan una buena selección de platos de la gastronomía de la Serranía.
El núcleo urbano se divide en tres zonas perfectamente diferenciadas entre sí: La Ciudad o antigua Medina árabe que, desde el punto de vista histórico, es la más importante, el barrio de San Francisco, separado por las murallas, y el del Mercadillo, que se encuentra al otro lado del río Guadalevín. Partiendo desde Ronda pueden realizarse diversas excursiones. La primera de ellas bien podrían ser las ruinas de Acinipo o Ronda La Vieja. Acinipo llegó a ser una de las ciudades más importantes de la Bética y Arunda. Se halla a unos 20 kilómetros de Ronda por la carretera de Sevilla. Las ruinas se alzan sobre una meseta de unos 980 metros de altitud. Llaman la atención por sus dimensiones con grandes bloques de sillares y restos de construcciones. El teatro es lo que mejor se conserva y por sus dimensiones nos da una idea de la importancia que tuvo esta ciudad en la época romana, en sus alrededores se han hallado monedas, restos de inscripciones y capiteles.
Ronda urbana y monumental
La ciudad se divide armónicamente en varias unidades perfectamente diferenciadas en su estructura urbana: el barrio de San Francisco, la Ciudad y el Mercadillo, con los polígonos nuevos. Lo que atrae la atención de Ronda es su homogeneidad como conjunto urbano en las tres zonas más antiguas de la ciudad. Entre las Imágenes y el Puente Nuevo se sitúa el barrio conocido por la Ciudad o la antigua Medina Árabe. Desde el punto de vista histórico es el más importante de Ronda. El segundo núcleo es el barrio de San Francisco, separado por las murallas, y el del Mercadillo, que se encuentra al otro lado del río Guadalevín. Para salvar el río se construyeron tres puentes. Los dos más antiguos se hallan en la parte baja. El tercero se edificó a finales del siglo XVIII.
Museo Lara
Museo temático de arte y coleccionismo, ubicado en la Casa Palacio de los Condes de La Conquista, (en calle Armiñán), que ha visto recuperada su identidad nobiliaria y artística tras su conversión en museo. Es uno de los más interesantes de la provincia ya que en su interior alberga más de 2.000 piezas del mundo de la comunicación, arte, ciencia, arqueología y artes populares, repartidas en nueve grandes colecciones. http://www.museolara.com/
Arquitectura religiosa
Ronda cuenta con un gran legado de iglesias y construcciones religiosas entre las que podemos destacar, la iglesia Nuestra Señora de Gracia, obra del siglo XV o principios del XVI, al igual que la iglesia del Espíritu Santo, mandada levantar por los Reyes Católicos en los restos de la plaza ochavada que servía de defensa al Castillo. Una de los más antiguas es la iglesia de Santa María de la Encarnación la Mayor. Estos son tan sólo algunos, de la veintena de edificios religiosos que podemos encontrar entre conventos e iglesias parroquiales en el municipio.
Iglesia del Espíritu Santo
Conquistada Ronda por los Reyes Católicos el 22 de mayo de 1485, la iglesia del Espíritu Santo fue una de las primeras que se crearon para atender las necesidades espirituales de la ciudad y cristianizar a su población. El templo, que recibió su advocación en conmemoración al día de la entrega de la ciudad, Pascua del Espíritu Santo, se edificó sobre el solar de una antigua mezquita, entre finales del siglo XV y principios del XVI, dentro de un estilo de transición gótico-renacentista. Obtuvo la categoría de parroquia en 1534 y durante algún tiempo, mientras se realizaron varias obras en la Colegiata de Santa María de la Encarnación, cumplió la función de la iglesia mayor albergando a su colegio de canónigos.
La iglesia, construida en piedra, es de una sola nave con coro elevado a los pies sobre arco carpanel. La nave está dividida en tres tramos cubiertos con bóvedas de crucería estrellada, muy tardías, cuyos nervios apoyan en unas ménsulas. En el tercer tramo, a cada lado, se abren unas capillas de planta rectangular que sobresalen del cuerpo del templo haciendo las veces de crucero. Ambas capillas están separadas de la nave central por arcos de medio punto sobre pilastras y sus cubiertas, al igual que en la nave principal, están formadas por bóvedas estrelladas. En el lado del Evangelio se dispone otra capilla, también rectangular, que se comunica con el exterior.
Tras un arco triunfal de medio punto apoyado en grandes pilares semicirculares, se accede a la capilla mayor, de planta rectangular, cubierta con una bóveda ochavada barroca, en cuya clave aparece una estrella de ocho puntas. En el testero se sitúa un retablo barroco, presidido por un cuadro, atribuido a la escuela sevillana de finales del siglo XVII, con el tema de Pentecostés, venida del Espíritu Santo del que los Apóstoles recibieron el don de hablar en diferentes lenguas para poder predicar en todo el mundo. Debajo de éste encontramos a la Virgen de la Antigua, copia del siglo XIX. Encima del retablo, se sitúan tres escudos de piedra, dos de ellos pertenecen a fray Bernardo Manrique (1541-1564), bajo cuyo obispado se realizó la obra; el otro es el escudo principal de los Austrias. En la parte superior de los muros laterales se abren dos ventanas y, debajo de la Epístola, una puerta que conduce a la sacristía.
En la sacristía se encuentran dos importantes obras: un San José con el Niño y una Santa Ana con la Virgen, realizadas en el último tercio del siglo XVII por pintores cercanos al círculo de Murillo.
Al exterior, la iglesia presenta un aspecto de fortificación muy propio de la época, destacando los contrafuertes, que se corresponden con los arcos interiores de la cubierta de la nave, rematados con pináculos renacentistas. A los lados sobresalen las capillas del crucero más bajas que la nave central. Sobre la capilla de la Epístola se eleva la espadaña con las campanas, formada por dos cuerpos superpuestos rematados por un frontón de líneas muy quebradas, añadido posiblemente en época barroca.
La portada, de gran sencillez, está enmarcada por dos grandes contrafuertes rematados también por pináculos. En ella se abre un arco de medio punto, enmarcado por un alfiz, único elemento mudéjar de la iglesia. Encima del arco, se sitúa una pequeña hornacina avenerada con la paloma del Espíritu Santo. El segundo cuerpo contiene una ventana geminada sobre un arco de medio punto abocinado, que recuerdan las ventanas góticas. Se remata la fachada por un frontón con óculo central.
En la actualidad, el patrimonio de la parroquia formado por documentos, orfebrería, ropajes litúrgicos..., se encuentra ex-puesto a los visitantes en distintos lugares de la iglesia.
Museo del Bandolero. Se encuentra situado en pleno casco histórico monumental, concretamente en una casa de finales del siglo XIX y en pleno corazón de la antigua ciudad de Ronda. A menos de 150 metros se pueden visitar todos los monumentos más conocidos de esta ciudad. C/Armiñán, 65. Teléfono 952 877 785. http://www.museobandolero.com