TARIFA
Tarifa es la punta más meridional de la Península. Abierta a los mares Mediterráneo y Atlántico, la ciudad posee extensas playas donde azota el fuerte viento de levante.
Tarifa comenzó a tener entidad a partir de la construcción del castillo califal que se encuentra en el casco antiguo y que fue edificado en el siglo X, en la época de Abderramán III. De ese periodo árabe conserva su actual fisonomía urbana y el trazado de sus calles angostas y sinuosas. También cuenta con otros monumentos, como la capilla de Santiago, de estilo gótico-mudéjar; el convento de San Francisco o las iglesias de Santa María y de San Mateo.
Su término municipal posee casi 38 km de playas, la mayor parte de ellas poco profundas y de arenas finas, entre las que destaca la de los Lances, declarada Paraje Natural.
Fotos: aérea con isla chica en primer plano, Castillo Califal, Baelo Claudia, ambiente en uno de sus múltiples cafés, Arco (acceso a la parte antigua).
Ruinas de Baelo Claudia:
Encerrada entre montañas y abierta al mar, junto a las playas de Bolonia, la ciudad de Baelo Claudia todavía esta allí, pese a que nació dos siglos a. C. Era un centro de industrialización y comercialización de la pesca. Es impresionante todo lo que aún esta en pie: el foro, en el cruce de las dos calles principales; el teatro, en la zona de mayor pendiente; las termas, los restos de los acueductos que abastecían a la ciudad y, junto a la playa, las ruinas de lo que fue el barrio industrial, donde se elaboraban las salazones y el “garum”. Algo grandioso porque lo mucho que todavía se ve ayuda a imaginar la enorme civilización de la que somos herederos.