La imagen del pueblo, juego sutil entre la piedra, la cal y la teja, cambia en función de la distancia: a los lejos, desde la carretera, es una estampa romántica, equilibrio perfecto entre peña y pueblo. Dentro del casco urbano, el espacio se recorta en volúmenes arquitectónicos escalonados armónicamente, haciendo alusión a un indudable pasado árabe; asómese a la plazuela del Cantón, junto al bar de Emilio, si quiere disfrutar sensaciones en la que participan todos los sentidos. En el vuelo del pueblo, un paseo inolvidable por los senderos que recorren el cañón afanosamente labrado por el río. Y muy cerca del casco urbano, el Centro de Visitantes del Parque Natural de la Sierra de Castril, donde encontramos una cuidada muestra de objetos y utensilios propios de la vida cotidiana de la gente del lugar hasta no hace muchos años, y completa información sobre el Parque Natural, espacio protegido que, con una superficie de 12.665 hectáreas, se halla íntegramente incluido en el término municipal de Castril.
El Casco urbano