Pequeña población pesquera de espectacular geología con playas y acantilados propios de la zona. El núcleo urbano está formado por un grupo de casas sencillas, blancas, y algunas instalaciones hoteleras al lado del mar. Desde aquí arranca un sendero –dos horas y media de ida- que bordea la costa para acercarse a la extraordinaria Cala de San Pedro, donde se mezcla el naturismo, la convivencia y la extrema tranquilidad. Charlando con los vecinos a menudo pueden concertarse paseos en barca para llegar por mar hasta la cala.
Fotos: diferentes perspectivas del poblado y sus playas, la última foto es de la Cala San Pedro. Especialmente singular resulta el cerro Negro de inquietante forma y coloración debida a la solidificación de las lavas volcánicas. Visita obligada, merece la pena.