Existen tres grandes áreas protegidas en la Costa Occidental de Cádiz. Desde Sanlúcar de Barrameda hasta el límite de Los Alcornocales: los Parques Naturales Doñana, Bahía de Cádiz y La Breña y Marismas de Barbate:
Parque Natural de Doñana: en esta zona en concreto, en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, se encuentran las marismas de Bonanza, muy cerca de la desembocadura del Guadalquivir. Se trata de una franja de marisma natural que se inunda con las mareas, a diferencia del resto de las marismas del Guadalquivir que ya sólo reciben el agua de lluvia de algunos cauces. Todavía actualmente en estas marismas existen salinas que son visitadas por el flamenco y la avoceta para buscar refugio y alimento.
Muy próximo se halla el Pinar de la Algaida, donde en octubre se celebra una popular romería. Este bosque de pino piñonero procede de una replobación realizada a principios del siglo XIX y de otras plantaciones posteriores. En él nidifican el milano negro, con más de un centenar de parejas, así como el ratonero, el águila calzada, urracas y rabilargos. Lagunas ya desaparecidas como la Laguna del Ansar recibían multitud de anátidas de elevado valor cinegético.
En este pinar se halla el Santuario del Lucero, un antiguo recinto sagrado en el que se han encontado restos de diversas y ancestrales culturas, así como el Pozo de los Caveros de origen romano.
También en Sanlúcar se encuentra el Centro de Recepción e Interpretación de la Naturaleza "Bajo de Guía" (956 38 16 35) que, además de ofrecer información general sobre el Parque, posibles rutas o itinerarios, etc., posee entre otras una exposición permanente sobre las zonas húmedas de Andalucía. También el visitante puede conocer las tradicionales actividades económicas de Sanlúcar, como la carpintería de ribera para la construcción de sus típicas embarcaciones, la pesca,...además del folklore y las fiestas, como la de la vendimia en septiembre o el tradicional recorrido que numerosas embarcaciones hacen desde Sevilla hasta Sanlúcar por el río a final de mayo.
Foto 1: desembocadura del Guadalquivir y Sanlúcar de Barrameda.
Parque Natural Bahía de Cádiz: se enclava en la costa occidental gaditana y comprende la propia Bahía de Cádiz y su entorno, que afecta a los términos municipales de Cádiz, Chiclana de la Frontera, El Puerto de Santa María, Puerto Real y San Fernando.
Cuando uno piensa en un Parque Natural, piensa siempre en cosas que rompen la horizontalidad del paisaje: en montañas, en árboles, en piedras y rocas donde se puede subir y bajar. En el parque Natural de la Bahía de Cádiz no existe esa verticalidad, no hay montaña y hay escasísimos árboles (se pueden contar con los dedos de dos manos). Lo que más llama la atención, por tanto, es que el Parque sea absolutamente llano: sobre un gran estuario la acción del mar, el viento y los sedimentos fluviales del Río Guadalete depositados durante siglos han dibujado un mosaico de paisajes entre playas, planicies fangosas y marismas.
Su situación entre el vecino Parque Nacional de Doñana y el Estrecho de Gibraltar convierte a la Bahía de Cádiz en una pieza clave del sistema migratorio de multitud de aves acuáticas. Especies sedentarias, estivales, invernantes o de paso en sus rutas migratorias componen la avifauna de este humedal litoral.
Frente a la costa, en la Isla de Sancti Petri, se conservan restos fenicios y romanos del Templo de Hércules. De gran valor histórico son también los restos del antiguo puerto situado en el Caño de de Trocadero vinculado al comercio con las Indias. Ya en el siglo XVI era un lugar idóneo permanencia y reparación de las naves por su seguridad, tanto desde el punto de vista defensivo como de abrigo de los temporales y de los vientos de levante.
Aún después del paso de los años, la Bahía de Cádiz conserva un excepcional patrimonio de fortificaciones antiguas de gran valor histórico y arquitectónico. Estas jugaron un papel muy importante durante la guerra de la Independencia, siendo San Fernando y Cádiz las únicas ciudades que resistieron el asedio.
Foto 2: salinas de la Bahía de Cádiz desde el cielo.
Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate: Situado en la entrada del Estrecho de Gibraltar constituye un punto de apoyo para las rutas migratorias de aves en las marismas del Barbate. Los ecosistemas más representativos del Parque Natural son los sistemas marinos (subacuática y litoral), acantilados, pinar, marismas (actualmente en zona periférica) y sistemas dunares de pequeña extensión.
La superficie terrestre está constituida por un acantilado costero que alcanza en las zonas más elevadas los 100 m de altura sobre el nivel del mar, donde se sitúa la Torre del Tajo que ofrece una vista espectacular sobre las aguas azules del estrecho.
El turismo de la zona viene buscando sus playas, sin embargo hay que resaltar como lugar de interés aunque se localice en el exterior de los límites del Parque (dentro del mismo no se localiza ningún asentamiento humano), el núcleo urbano de Vejer, distante 8 km y considerado como Pueblo Blanco de la comarca de la Janda, con una arquitectura bien conservada y gran belleza en sus vistas panorámicas.
En el interior del espacio se pueden apreciar dos torres almenaras localizadas sobre el punto más elevado del acantilado denominada Torre del Tajo y en el extremo oeste del Paraje a 162 m de altura. Se trata de dos torres de vigilancia costera de los siglos XVII y XVI, ambas construidas en lugares de gran belleza panorámica que acogerán en un futuro próximo zonas de uso recreativo. Restos de la época visigoda podemos encontrarlos en dos ermitas situadas próximas al espacio, denominadas Ermita de San Ambrosio, al levantarse cercana al poblado del mismo nombre, y el Santuario de la Oliva en la carretera Vejer-Barbate.
Foto 3: Acantilado de la Breña
Foto 4: Pescador reparando redes en Conil
Foto 5: Cala del Aceite