La Serranía de Ronda está estratégicamente situada en el centro de Andalucía, al sur de la Península Ibérica. Su territorio se extiende a lo largo y ancho de 1.536 km2 y comprende más de veinte pueblos blancos de cal, tan solo manchados por los rojos, verdes y amarillos de sus flores.
Morfológicamente está formada por una meseta elevada a más de 700m de altitud sobre el nivel del mar aunque algunas de las cotas superan ampliamente los 1.500m. Tres valles marcan geográfica y socialmente el territorio; el valle del Guadalteba que se abre al norte, el valle del Guadiaro al sudoeste y el valle del Genal al sudeste. En el centro, la meseta de Ronda juega un papel fundamental como nexo de unión de los tres valles.
Por su riqueza y diversidad, buena parte de su territorio se encuentra protegido por diversas figuras de protección natural, siendo las más importantes los tres Parques Naturales de la Serranía; Grazalema, Sierra de las Nieves y Los Alcornocales. Entre los tres acaparan auténticas joyas naturales como el pinsapo (Abies pinsapo), el águila real o el buitre leonado y son el escenario perfecto para infinitas posibilidades de ocio en el medio natural como el senderismo, la escalada, la espeleología o la simple observación de la naturaleza.
Su naturaleza fecunda ofrece un suculento abanico de manjares. Sabores genuinos y productos de la tierra para una gastronomía local donde la tradición es vínculo de generaciones.
Visitar la Serranía es una sugestiva invitación a reencuentros con el pasado. Castillos, atalayas, palacios, baños árabes, teatros romanos e incluso cuevas primitivas y abrigos de bandoleros se muestran a los ojos del visitante para sumergirle en un viaje en el tiempo con la imaginación como única compañera.
Adentrarse en la Serranía de Ronda equivale a descubrir la diversidad en todo su sentido. Significa acercarse a una armoniosa conjunción de elementos humanos, geográficos, histórico- monumentales, ambientales, gastronómicos e incluso legendarios que configuran y dan carta de naturaleza a esta comarca que conserva celosamente su sello de identidad.