La sierra de Aracena ocupa las zonas mas occidental de Sierra Morena, revelándose como un conjunto de cadenas montañosas de media altura, aunque suficiente para frenar el avance de las masas de aire húmedo que penetran desde el Atlántico y dejan en este parque importantes precipitaciones
Gracias a esta peculiaridad climática abundan las especies frondosas y, en particular, el castaño, árbol emblemático de esta sierra que introdujeron los romanos y que hoy ocupa una superficie por encima de las 4.000 ha en las umbrías mas altas entre Aracena y Cortegana. Esta es, asimismo, la especie sobre la que reposa buena parte de la actividad económica de esta comarca, aunque los mayores ingresos dependen de la selecta cabaña de porcino ibérico que ocupa las magnificas dehesas de alcornoques, encinas y quejigos.
Al margen de su importancia desde el punto de vista natural, la Sierra de Aracena es, asimismo, la comarca andaluza con mayor densidad de conjuntos históricos, ya que reúne 13 de los 108 que se encuentran declarados en toda la comunidad.
Estos núcleos son valiosos no solo por su carácter monumental, como ocurre en la propia Aracena o en las localidades de Cumbres Mayores, Aroche, Cala o Cumbres de San Bartolomé, sino también por el afortunado desarrollo de una arquitectura vernácula bien conservada.
Sin embargo, también este patrimonio, aunque protegido, se encuentra amenazado. El parque de viviendas rurales esta envejecido, y sus ocupantes rechazan el uso de topologías y materiales tradicionales poco confortables. Al mismo tiempo, algunas de estas localidades sufren una intensa presión turística que esta ocasionando crecimientos desordenados, algo ya evidente en enclaves como Galaroza, Fuenteheridos o Los Marines.
Incluso en el monte perviven obras menores que, sin embargo, tiene una gran impronta en el paisaje, como los cercados de piedra, los caminos empedrados, los sistemas de riego tradicionales y las porteras o accesos a la propiedad. También a ellas les ha alcanzado el abandono, como a las eras comunales, donde se realizaba la trilla y que constituyen excelentes miradores al localizarse en los puntos mas aireados.
Es difícil enumerar todos los atractivos de esta comarca, pero no podemos dejar en el tintero una mención, aunque sea escueta, a algunos elementos geológicos que también forman parte de la identidad de este territorio.
Por un lado la Gruta de las Maravillas, que se abre en el mismo casco urbano de Aracena, en la que es posible recorrer, a lo largo de una galería de más de un kilómetro, doce salas y seis lagos en los que dibujan caprichosas formas. Y, por otro lado, la Peña de Arias Montano, en Alájar, salpicada de manantiales y cavidades, con magnificas vistas del entorno y lugar mágico en opinión de los vecinos que en el celebran la tradicional romería de Nuestra Señora de los Ángeles.
Fotografías: Dehesa de uso porcino, Panorámica de un castañar, Gruta de las Maravillas, Sendero, Río Múrtigas.