El Entorno de Doñana se establece como una extensa área dividida a en tres zonas en función de la figura de protección que se la haya aplicado: Parque Natural, Parque Nacional y Reserva Biológica, siendo ésta última aquella que prolonga la protección de la flora, la fauna y sus ecosistemas hasta el grado de protección más alto y estando su visita restringida sólo para grupos de investigación o docentes.
Al norte de la provincia de Huelva se localizan los pinares y las marismas de Hinojos que, cuando se inundan, reciben miles de aves acuáticas. En el litoral de Almonte aparece el espectacular acantilado del Asperillo, que sufrió una elevación desde el nivel del mar, llegando a alcanzar cotas de hasta 112 metros. Se trata de un enclave que nos permite observar la evolución que sufre el paisaje por el avance de las dunas en un sólo golpe de vista y de la importancia que éstas tienen para el ecosistema que protegen tierra adentro de la acción del viento.
Más hacia el oeste se dispone el complejo del Abalario, salpicado de pequeñas lagunas rodeadas de pinos y eucaliptos. En la misma playa o en las dunas, erosionadas por el oleaje y casi destruidas existen todavía restos de torres vigías.
El pinar del Coto del Rey se continúa ya en la provincia de Sevilla, en los términos de Aznalcázar y Villamanrique de la Condesa, con bosques de pinos que constituyen el refugio de diversas especies de rapaces. Existen además marismas, transformadas en mayor o en menor medida para el cultivo del arroz, caños y cauces como el Brazo de la Torre, Isla Mayor o Entremuros del Guadiamar, donde acuden las aves que habitan en Doñana durante los veranos e inviernos de sequía.
El Ecomuseo Dunar nos muestra una fabulosa exposición de cetáceos y la oportunidad de ver allí mismo una eco-esfera, un ecosistema completo dentro de una burbuja de cristal que sobrevive sólo gracias a la luz del Sol que recibe.
Fotos. Arroyo de la Rocina, Médano del Asperillo, Rio Guadiamar a la altura de Aznalcázar, Estribación del Caño del Guadiamar.