Este es uno de los senderos mas interesantes que se pueden hacer, en este Parque natural. En efecto, la ruta, no es solamente un recorrido por un medio natural, sino que el mismo aglutina a otros elementos definitorios de que se entiende por un espacio protegido de estas características. Nos estamos refiriendo, al elemento humano y al cultural.
Comienza el mismo, en el Lagar de Torrijos. La importancia de este edificio, y lo que encierran sus vetustas paredes, nos la da, el hecho de que la viga de husillo que existe en él, constituye el logotipo de este Parque natural. Este inmueble data del año 1843, conservándose substancialmente tal y como se construyó. Es el prototipo de casa- lagar de la comarca de los montes de Málaga, en los que había un predominio del elemento funcional sobre el de comodidad. Se definen los lagares, como aquellos edificios cuya parte principal, se haya destinada a la elaboración de vinos. En Torrijos distinguimos los siguientes elementos: el lagar, el patio, las estancias con chimenea, los hornos para la cocción del pan, el molino de aceite, la bodega, la sala dé fermentación, etc.. La parte superior de la construcción se destinaba a vivienda.
Como hemos dicho la parte central de la casa era la viga, dando su nombre a la prensa de uva. Estaba en un lugar accesible para los racimos que se traían del campo, en la época de la vendimia.
Se denomina de husillo, por el tornillo que al girar hace que la viga suba o baje, y de este modo actúe sobre la torre de capachos que contienen la uva, una vez pisada por los hombres. El mosto así obtenido, pasa a la bodega de fermentación, donde los azúcares, de la uva se van a transformar en alcohol, mediante la eliminación de anhídrido carbónico. Después de realizado el trasiego, en el mes de diciembre, pasará el vino joven a la bodega de crianza, para su consumo, o su almacenamiento para envejecer.
Más "moderno" es el molino de aceite, que data de finales del siglo pasado, procedente de las primeras ferrerías que había en Málaga. Consta de la tolva, rulos de plomo para la molienda, y un molino de émbolo descendente para el prensado, de la torre de capachos con la masa de aceituna triturada. Del pozuelo obtenemos ese oro líquido amarillento-verdoso, definitorios de los montes y de nuestra Andalucía.
El tercer elemento de la trilogía es el pan. Este pan cateto, elaborado después de amasar la harina, y cocer en el horno previamente calentado con leña. En el lagar de Torrijos existen dos hornos artesanales.
Una vez visitado el lagar, bajaremos por la vereda que conduce a las adecuaciones recreativas situadas en los márgenes del arroyo Chaperas. Por un pequeño y bonito puente de piedra, atravesaremos el citado arroyo, del cual se tendrá una buena vista de su cauce, así como de las comunidades vegetales de ribera, con predominio de Mimbreras, Chopos, algunos Fresnos, y las pinchudas Zarzas. Se continúa por una senda, que transcurre paralela al curso del arroyo, la cual nos va a conducir por medio de masas de pinares de repoblación, hasta las ruinas del Lagar de Pacheco. En este lugar podremos observar los restos de una antigua era de trilla, así como de antiguos cultivos.
Bajamos desde las ruinas del lagar hasta el arroyo Chaperas, donde accederemos al cauce. Por supuesto esto tan solo lo haremos en el caso de que el arroyo lleve poca o ninguna agua y el tiempo no amenace lluvias fuertes. En caso de circunstancias desfavorables no se debe bajar al arroyo, ya que en muy poco tiempo podría convertirse en un torrente tumultuoso y peligroso.
En el cauce del arroyo Chaperas podremos observar algunas de las obras de corrección hidráulica realizadas en el pasado, así como los efectos de la erosión y transporte fluvial. También se podrá apreciar con facilidad las diferencias que presentan las comunidades vegetales de ribera, con respecto a los pinares y encinares.
Por el cauce del arroyo llegaremos a una pequeña represa, por donde abandonaremos el cauce y tomaremos el carril forestal. Siguiendo este carril y fijándonos en los terraplenes podremos observar interesantes aspectos referentes a la vegetación y al tip de suelo sobre la que se asientan, así como los diversos grados de evolución de los procesos edáficos. En los cortafuegos que también se ven desde el carril, podremos comprobar con claridad algunos e losefectos de la erosión hídrica y el papel protector del suelo que tiene la vegetación.
De igual forma, a lo largo del camino podremos comprobar algunas de las características de la repoblación de pinos realizada, así como se va recuperando la vegetación autóctona, bajo la cobertura ofrecida por esta masa arbórea.
También podremos observar algunas de las medidas que se toman para combatir los incendios forestales, los cuales son la principal amenaza para nuestros montes.
Al final, nos acercaremos hasta las ruinas del Lagar de Santillana, que se encuentra frente al cauce del arroyo Chaperas. Desde el pretil del carril podremos ver frente al lagar una pequeña explanada bordeada por olivos, a la que podremos bajar y donde se podrán desarrollar diversas actividades.