El sendero transcurre en su mayor parte por un antiguo quemado. El incendio tuvo lugar el día 1 5 de Agosto, de 1989 y en un par de horas el frente de llamas llegó desde su inicio, al pie del carril del que parte la ruta, hasta la carretera. La superficie afectada se sitúa alrededor de 40 has.
Lo interesante de este recorrido es poder apreciar la evolución de la vegetación a lo largo del tiempo. Es pues un auténtico sendero vivo, puesto que cada año que pase lo que vamos a ver irá cambiando de tal forma que nos va a dar una idea de la actuación de la propia naturaleza en su evolución después de haber sido sometida a los funestos efectos del fuego. Al mismo tiempo servirá para que recapacitemos sobre el daño que se puede hacer en muy poco tiempo sobre algo que ha tardado muchos años en formarse.
La vegetación que existía en la zona, era la misma que la localizada en los alrededores del quemado, es decir, pinar de algo más de cincuenta años de vida, con abundante sotobosque de especies, típicamente mediterráneas, mezclado con bastantes pies de Encina y Alcornoque. Todo esto salpicado por los, siempre presentes Olivos, característicos de todo el parque.
Se inicia el recorrido, justo enfrente del Albergue de El Cerrado. Convenientemente señalizado, la primera parte del mismo discurre por una zona que no fue afectada por el incendio. La sombra de los Pinos, existentes en este tramo, sirve también para dar cobertura a las personas que están pasando unos momentos de tranquilidad y ocio en la adecuación recreativa del mismo nombre. Esta zona está dotada de mesas, bancos, barbacoas, servicios, fuentes y papeleras, para hacer más agradable y normalizada la estancia de los visitantes a la misma.
El recorrido se divide en dos tramos, uno de ellos ascendente y el otro descendente. La mayor parte del itinerario discurre por un sendero y la otra por una pista forestal, que enlaza el albergue, antes mencionado, con la caretera C-345 o carretera de los montes.
A lo largo del mismo, atravesaremos varias cañadas, en las cuales, observaremos una mayor exuberancia de la vegetación, como consecuencia de la mayor cantidad de agua existente en ellas. La regeneración natural de pinos es impresionante, en determinadas lomas, se destacan muy bien del resto de las plantas, por su coloración verde clara. En un futuro, no muy lejano, será un auténtico pinar. En todos los tocones de las quercíneas quemadas, existen abundantes renuevos. Brotes, estos que, adecuadamente intervenidos, darán lugar en un futuro a ejemplares similares a los que les dieron lugar. Otro tanto podríamos decir de los brotes de olivos que pugnan por ocupar el espacio utilizado por sus progenitores. Distribuidos por todo el territorio nos encontramos, Enebros y Madroños, amen de todo tipo de especies características del monte bajo mediterráneo.
El punto álgido del recorrido lo encontramos, en el mirador del cochino. Recibe este nombre por la escultura de este animal realizada con chatarra procedente del Parque por el escultor Francisco Martín. Las vistas son impresionantes. Desde la ciudad de Málaga, a parte del territorio protegido, hasta algunas de las principales cadenas montañosas malagueñas. En este punto, sólo nos queda esperar que la climatología nos acompañe, para tener la máxima visibilidad. En este lugar hay un monolito, conmemorativo e indicador, de una repoblación, patrocinada por una marca comercial. Es un elemento más del acercamiento de la sociedad a los temas medioambientales y la cada vez mayor preocupación por la conservación del entorno. En el quemado se realizan, en la época hábil, todos los años repoblaciones con colegios y diversos grupos, buscando además de la instauración de la masa arbórea la concienciación de las personas intervinientes.
A partir de este punto, se sigue descendiendo, buscando ya, la vuelta al lugar de inicio, y siempre, rodeados de las condiciones naturales descritas.