Este sendero nos permitirá recorrer parte del encinar de la finca de Conejeras, que se encuentra al acceder al parque por la C-339, y además parte del existente en las Navas de San Luis por su limite exterior.
Es en realidad un atractivo paseo de baja dificultad, en el que estaremos en continuo contacto con una masa de encinar del piso mesomediterráneo con elementos a veces más umbrófilos como el quejigo, además de otras especies acompañantes como el torvisco, helechos, jaras, mejoranas y coscojas, en sus zonas más pastoreadas. Las zonas menos sometidas al impacto ganadero contienen además majuelos, labiernagos y madroños, sobre todo en la finca de la Nava, que es quizás el encinar mejor conservado del parque, que además se mezcla con el pinsapo en una gran extensión.
Desde el punto de vista geológico, el terreno por el que transcurre el itinerario está compuesto por dolomías y calizas negras, además y en su mayor proporción por Brecha de la Nava. Geomorfológicamente existen dolinas, sumideros y lapiaces.
AI caminar prácticamente por el curso del arroyo tendremos hacia nuestra izquierda el Monte Conejeras y Madroñales y hacia la derecha la finca particular "La Nava de San Luis". Una vez que llegamos a un cruce de caminos, tomamos hacia la izquierda y atravesamos el arroyo por un gran badén de hormigón (el camino de la derecha nos conduciría a Los Quejigales), desde el que nos dista sólo un kilómetro hasta el punto en que comenzamos el recorrido.
A pesar de lo breve del recorrido, podemos tener la oportunidad de ver carnívoros como el zorro, gato montés y la gineta, o aves como el arrendajo, paloma torcaz, pito real, carbonero, tarabilla, petirrojo, curruca y pinzón, y entre las rapaces el más visual es el cernícalo, pero además es posible encontrarnos con el águila calzada, culebrera, azor, gavilán y otras nocturnas, como el autillo y cárabo