Este sendero localizado en el Sector Oeste del Parque Natural de Doñana, conocido popularmente como Abalario, discurre por una zona de gran interés geológico ya que supone el punto donde se separan dos épocas diferentes de la formación de este vasto territorio, mareado, claramente, por la pequeña pendiente existente entre la pasarela y la laguna, formada por una tierra negra muy fértil e impermeable llamada turba. Además este interesante lugar alberga un conjunto de lagunas cuya disposición en hilera ha dado lugar a su nombre "Ribetehilos" (hilera de riberas).
Estas lagunas suponen una singular variante en el monótono paisaje arenoso del entorno, facilitando la presencia de numerosas especies propias de las orillas de los ríos, y que se conocen habitualmente con el nombre de "bosque de ribera". Entre estas especies destaca de forma notable la presencia del madroño localizado siempre en las orillas, planta famosa por acompañar al oso en el escudo de Madrid y que produce un apetitoso fruto para muchas aves de la zona, suele acompañarse sobre todo de helechos que pardean el paisaje en otoño y que lo iluminan de un intenso verde durante la primavera y algunos alcornoques. Los brezos, tojos y zarzas ocupan la parte central de la laguna que sólo se inunda temporalmente.
la presencia del pino piñonero situado fundamentalmente al sur de la laguna, ya que en la zona norte sólo se aprecia una gran llanura con repoblaciones muy recientes, en la que en los próximos años se podrán observar importantes masas de alcornoques y pinos. Estas amplias zonas arenosas con plantas propias del clima mediterráneo que soportan muy bien la sequía, presenta un aspecto blanquecino por la abundancia de una planta muy común en la zona llamada "jaguarzo" por la que estas asociaciones vegetales reciben el nombre de "monte blanco" por parte de las poblaciones locales. Junto a esta especie y si mantienes alerta los sentidos podrás reconocer algunos aromas de plantas como el romero, el tomillo o la lavanda que flotan permanentemente en el ambiente.
A ambos lados de la laguna y a causa de la pequeña elevación que se produce en el terreno, el paisaje y la vegetación cambia radicalmente, apareciendo especies menos frondosas, aunque de mayor porte, sobre todo con Humedad permanente, verde insistente. Partiendo desde el aparcamiento situado en la pista de albero que conduce desde el poblado de Cabezudos al Poblado de Abalario, se inicia un pequeño sendero diseñado sobre una pasarela de madera, que hace muy cómodo el paseo.
La actividad humana en este sector de Doñana ha sido durante gran parte de su historia una actividad recolectora, recogiendo los recursos que ofrecía el medio de forma natural sin una participación activa en la producción de los mismos, el carboneo, la caza, la recolección vegetal, etc. suponían por tanto la mayor parte de los recursos obtenidos de estos baidlos a los que la población temía por el alto riesgo de contraer el paludismo muy arraigado en las lagunas que salpicaban este paraje.
No es hasta mediados del siglo XX cuando el hombre inicia una actuación más directa y transformadora en este área. En estas fechas se fomentó un amplio programa de repoblaciones con eucaliptos para paliar la gran demanda nacional de papel y desecar la lagunas con el fin de erradicar las enfermedades que de ellas se transmitían. En estas repoblaciones participaron miles de personas, desarrollando una verdadera "colonización" de estos territorios, en los que en poco tiempo se construyeron múltiples poblados forestales como el de Cabezudos o el de Abalario que aún se mantienen en pie, aunque ya prácticamente deshabitados.
A partir de 1989 con la creación del Parque Natural el paisaje volvió a sufrir otro gran cambio que todavía no ha finalizado. A partir de esta fecha se iniciaron proyectos de restauración paisajística intentando devolver a este entorno la imagen que tenía hace algunas décadas. Para ello se realizaron programas de eliminación del eucalipto, especie proveniente de Australia, que consume gran cantidad de agua y evita la aparición de especies propias de este lugar. Junto a la pasarela puedes ver algunos ejemplares cortados y otros que se han decidido conservar por su belleza y también como testigos de otras etapas de este territorio. Una vez erradicados se desarrollan repoblaciones con otro tipo de plantas propias de este singular territorio. Entre las especies elegidas podemos encontrar el alcornoque, el pino piñonero, el madroño, y matorrales como el brezo, el labiérnago y la retama.
Las actividades humanas, por tanto, cambian nuevamente, desarrollando un tipo de intervenciones que respetan la conservación de los recursos existentes a través de una ordenación adecuada de los mismos. Ahora se pueden realizar actividades como la apicultura, la ganadería extensiva, la recolección de piñas, la producción de carbón vegetal, la caza, y además se fomentan las actividades turísticas y recreativas como fórmula para incrementar el desarrollo social y económico de las comunidades locales y para lo cual se han diseñado equipamientos como el que ahora utilizas.
Por último te invitamos a que leas los carteles existentes con mas información sobre aspectos geológicos y ecológicos del lugar y disfrutes de la paz que este bello lugar te brinda.