El itinerario es bastante fácil en cuanto a orientación, pues no hay muchas bifurcaciones y casi siempre mantenemos la dirección oeste. En general la dureza es media-baja, así como la dificultad, puesto que no cuenta con tramos excesivamente inclinados ni largos, salvo algún descenso algo inclinado o zonas empeoradas por el agua de lluvia o enfangadas.
Desde Cortegana saldremos en dirección sureste por la zona denominada “el Calvario” (pero no hay porqué preocuparse, este nombre no augura nada que pueda suponer un calvario), de donde parten dos caminos, uno hacia la aldea de las Veredas, a la izquierda del Calvario, y otro hacia Aroche, a la derecha de la iglesia del Calvario.
Tomamos este segundo y, por un camino empedrado, bordeado por varios cortijos y alcornoques, pronto encontraremos la fuente de los “ojalvos”. El camino discurre por algunas riberas, con frondosos bosques, por empedrados que recuerdan a las calzadas romanas, con algunos trozos de tierra, hasta llegar a un carril de gravilla, en buen estado y que pasa cerca de zonas de huertas y de dehesas de viejos encinares.
Así llegamos a una bifurcación, donde volvemos a optar por el sendero de la izquierda. En el siguiente cruce, en cambio, a la derecha y llegamos a otro en el que ya se indica con una señal “Aroche”, a la derecha, y por aquí continuamos. Se acaba la pista de gravilla; el camino a partir de este momento está en peor estado y es más estrecho; en invierno hay que ir con ojo si vamos por él , sobre todo en época de lluvias, ya que resbala bastante.
Si seguimos este camino, pronto llegaremos al cortijo de las Parras, tras dejar atrás un frondoso barranco, zonas de huertas y cortijos tradicionales. Estamos ya cerca del pueblo de Aroche. A partir de aquí, todo es cuesta abajo. Cuidado, porque el camino, para evitar los corrimientos de tierra en invierno, ha sido asfaltado y resbala. Y llegamos a Aroche, por una zona pegada a la sierra y no abierta al valle. Ante nosotros, el Parque Natural de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche.
Fuente: Cristina Sáez Torres