Desde la puerta del Palacio del Acebrón se puede ver la señal de comienzo del sendero. El recorrido se adentra en el territorio protegido y los encontramos con distintos escenarios naturales.
El primero de ellos y quizá el más singular es el bosque de ribera, una extraordinaria formación vegetal en la que sobreviven reliquias botánicas de la era terciaria, que se han refugiado en estos lugares angostos y abrigados. En otras épocas más húmedas formaba selvas extensas y enmarañadas que crecían cubiertas de lianas y enredaderas. Hoy, se concentra en unos cuantos caños y arroyos y en las pequeñas algaidas que los alimentan.
Durante la primavera y el verano el bosque se presenta en todo el esplendor. Tras la floración, que se produce entre diciembre y abril, las nuevas hojas forman un dosel verde que cierra el espacio, creando un ambiente umbroso.
Grandes fresnos (
Fraxinus angustifolia
) flanquean la entrada situándose en la orilla, muy cerca del agua. La fresneda ocupa sitios oscuros que raramente se inundan pero siempre permanecen frescos.
Acontinuación, y ocupando casi la totalidad del cauce aparece la sauceda. La pasarela le permitirá apreciar de cerca sauces (
Salix atrocinerea
), localmente llamados Zaos, y sanguinos (
Frangula alnus sbsp. baetica
), especie endémica de Andalucía occidental representante de una flora del terciario que sobrevive en estas zonas frescas y húmedas. Junto con ellas, diversas especies trepadoras: madreselva (
Linocera periclymenum subsp. hispanica
), parra silvestre (
Vitis vinifera subsp. sylvestris
) o zarzaparrilla (
Smilax aspera
) forman una compacta masa vegetal donde se ocultan infinidad de pequeñas aves.
Tras el bosque de ribera aparece el pinar de pino piñonero (
Pinus pinea
). Un terreno más seco y elevado que estuvo ocupado hace décadas por plantaciones de eucaliptos. Hoy, tras la eliminación de las especies exóticas, se ha recuperado la vegetación autóctona.
Diversas especies leñosas como espino (
Crataegus monogyna
), romero (
Rosmarinus officinalis
), lentisco (
Pistacia lentiscus
), jaguarzo (
Halimium halimifolium
), jaguarzo morisco (
Cistus salvifolius
), aulaga (
Stauracanthus genistoides
) o torvisco (
Daphne gnidium
) forman el soto bosque del pinar y continúan colonizando poco a poco el territorio.
El sendero se adentra de nuevo en el bosque de ribera para sortear el arroyo. Antes de abandonar esta segunda pasarela, podrá observar, bajo los sauces, interesantes especies de helechos como el helecho real (
Osmunda regalis
) y
Thelypteris palustris
. Tras ellos, aparece el alcornocal. Centenarios árboles de gran porte extienden sus ramas por un espacio umbrío y exuberante. Mezclados entre los alcornoques (
Quercus suber
) pueden observarse extraordinarios ejemplares de madroños (
Arbutus unedo
) y otras especies de matorral noble como labiérnagos (
Phillirea angustifolia
) y mirtos (
Myrtus communis
). Bajo los árboles se extiende un denso tapiz de helecho común (
Pteridium aquilinum
) que aumenta el frescor y la espesura de la zona. Aquí el suelo es oscuro y rico y acumula abundante materia orgánica. En estas áreas más resguardadas se forman turberas, biotopos valiosos y extremadamente frágiles que albergan a comunidades vegetales muy raras caracterizadas por la presencia de brezo ciliado (
Erica ciliaris
), tojo enano (
Ulex minor
) y numerosas especies herbáceas de ambientes húmedos.
En el último tramo del sendero, varios afluentes del arroyo, conocidos localmente como algaidas, presentan una gran densidad vegetal con especies como cárice (
Carex pseudocyperus subsp. lusitanica
), enea (
Thypa latifolia
) y masiega (
Cladium mariscus
), entre otras. Junto a estas algaidas aparecen numerosos ejemplares de álamos blancos (
Populus alba
) que le acompañarán hasta finalizar el recorrido.