El recorrido parte junto a la piscina pública de Aracena, en la carretera hacia Alajar. En su trayecto hacia Linares, se camina por la falda del Monte San Ginés (867 m) y rodeando la Sierra Picachanes (683 m), mientras que el regreso se realiza bordeando la Sierra de la Molmilla (738 m). Todo el sendero se desenvuelve entre frondosos parajes de gran belleza paisajística, como consecuencia del frescor de las riberas que transcurren con sus aguas cristalinas.
Además de la gran riqueza en su flora (encinares, alcornocales, árboles frutales, monte bajo...), podemos admirar distintas especies del mundo animal, sobre todo pequeñas aves. La dificultad es mínima y el piso se encuentra en buen estado.
Una vez que llegamos al pueblo de Linares deberemos dejar un tiempo para pasear por sus calles y plazas empedradas, refrescarnos un poco en su famoso lavadero circular, aún en uso.
Para regresar a Aracena nos situaremos a la salida, en dirección a los merenderos del pueblo, y antes de llegar allí, tomaremos el desvío que sale por nuestra izquierda, cruzando un pequeño puente de piedra, seguiremos por el camino que arranca justo en frente.
Aunque nos encontramos más subidas que en el tramo anterior, la dificultad no pasa de ser media. Llegando a las faldas del Cerro de la Molinilla, podemos observar los antiguos cargaderos de la hoy abandonada mina de hierro. Dejándolos en nuestra margen izquierda llegaremos a la ribera que lleva su mismo nombre.
Una vez cruzado el arroyo, tomaremos la subida pedregosa que nos llevara directamente a Aracena.