La Ruta del Califato que impulsa El Legado Andalusí supone un atractivo paseo por la historia, los paisajes testigos del paso de los siglos, la herencia cultural que nos legó el modo de vida hispano-musulmán y también por las tradiciones, la artesanía, las fiestas y la gastronomía de las localidades que jalonan el recorrido. Esta Ruta supone una invitación al viaje por los antiguos caminos que unieron en la Edad Media dos momentos históricos, dos edades doradas: las capitales del al-Andalus califal, Córdoba, y el al-Andalus nazarí, Granada. Entre ambas ciudades, puede entenderse mejor la valiosa herencia cultural, social y política que supuso la permanencia de los musulmanes en la Península y, en concreto, en el territorio que los árabes llamaron Bilad al-Andalus. La estancia de los musulmanes en al-Andalus por espacio de ocho siglos supuso el período más brillante de la Edad Media por el florecimiento de las ciencias como las matemáticas o la astronomía, la cultura y las artes brindando conjuntos arquitectónicos que hoy son visitados por personas procedentes de todo el mundo como la Alhambra de Granada. Junto a su amplio contenido cultural, la Ruta del Califato también supone una contemplación estética. Es todo un regalo para los sentidos: vistas de centenarias torres-vigía sobre la montaña se completarán en un momento para el descanso con un deleite para el paladar con evocadores sabores de otras épocas. Las variadas tradiciones gastronómicas se concretan en esta Ruta en el aceite, el vino y la repostería. La propuesta turístico-cultural de la Ruta del Califato, de la mano de El Legado Andalusí, pone al alcance de la mano del viajero castillos mitad musulmanes, mitad cristianos, leyendas de antiguas ciudades áulicas como Medina Azahara, restos de villas amuralladas, fortalezas y edificios religiosos prodigio de arquitectura. En definitiva, diferentes expresiones de un rico patrimonio monumental al que se unen sobrecogedores paisajes naturales dominados por el bosque mediterráneo como el Parque Natural de las Sierras Subbéticas Cordobesas, Sierra de Parapanda ya en la provincia de Granada, de Moclín y Elvira y el Parque Natural de la Sierra de Huétor. En este sentido, El Legado Andalusí ha sido declarado Itinerario Cultural Europeo por parte del Consejo de Europa lo que supone el definitivo reconocimiento de la dimensión internacional de esta iniciativa que apuesta por el turismo cultural de calidad. El Legado Andalusí se propone fortalecer la oferta de turismo de interior que aúna una demanda impulsada por las amplias potencialidades andaluzas basadas en recursos históricos, culturales y paisajísticos mediante el fomento de las Rutas de al-Andalus. UN ACERCAMIENTO A SU HISTORIA Las zonas que esta Ruta atraviesa estaban incluidas en las tres divisiones territoriales que se realizaron durante el período de la dinastía Omeya: Córdoba, Cabra y Elvira. Alrededor del siglo X, Abd-al-Rahman III proclama el Califato independiente de Córdoba dando pie a una época dorada para el desarrollo de las artes y las ciencias. De este modo, Córdoba no tardará en convertirse en la capital cultural de Europa. Figuras históricas de gran calado como el filósofo Averroes, el médico Maimónides o el poeta Ibn Hazin van a encontrar en esta ciudad y esta época histórica el marco idóneo para impulsar sus campos del saber y las artes y supondrán una gran influencia para las siguientes generaciones. Al desgajarse el territorio de al-Andalus en numerosos reinos de taifas a partir del siglo XI, las ciudades de Córdoba y Granada fueron cabeza de dos principados mientras que otras poblaciones como Alcalá la Real, plaza fronteriza, se verá envuelta en luchas para lograr su control promovidas por caudillos locales. Además, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212) -que supuso el consiguiente acercamiento de las huestes cristianas- y las conquistas de Córdoba y Jaén esta centenaria Ruta se sitúa en terreno fronterizo para cristianos y musulmanes. El área queda despoblada y en estas tierras se levantan puestos fronterizos y torres de vigilancia que ven librar diversas batallas antes de la caída del Reino Nazarí de Granada. Lejos de quedar exclusivamente ligada a los ecos de antiguas luchas y escaramuzas, la Ruta del Califato ha sido descrita a lo largo de los siglos como una importante vía comercial que unió la capital del Califato Omeya y la del Reino Nazarita por cuyos paisajes han transitado hombres y mercancías.