El itinerario discurre en la mayor parte de su trazado junto al cauce del río Castril, hasta su nacimiento, en pleno corazón del Parque Natural. Con un fácil desarrollo, se conocerá este río de aguas limpias, orlado de mimbres, sargas, fresnos y chopos, y al que vierten sus aguas multitud de arroyos que excavan profundos y majestuosos barrancos, rematados en sus desembocaduras por angostas cerradas. Asimismo, servirá para conocer los puntos de partida de otros itinerarios. La mayor parte del mismo se realiza íntegramente por un carril forestal, por lo que puede hacerse también en vehículo ligero. Si se opta por el coche, para acceder a él, debe tomarse la carretera A-326, de Castril a Huéscar, y a unos 4 kilómetros, desviarse a la izquierda, de acuerdo con la señalización, por un carril al principio asfaltado, que pasa por la Fuente de Tubos, a unos 500 m., y que, dejando a la izquierda la cortijada de El Martín, se introduce en el valle del Castril, ya dentro del Parque Natural, por una pista de tierra. Siguiéndolo, después de unos 10 Km, se accede a los Cortijos del Nacimiento, desde donde habrá que retornar o continuar a pie por otros senderos.
La mejor opción para un más estrecho contacto con estas sierras y con sus gentes, sin embargo, es tomar a pie o en bicicleta de montaña por la Cuesta de Tubos, que parte justo a la salida de la localidad de Castril, hacia la Puentezuela, hasta alcanzar cerca de Tubos el camino asfaltado que antes se ha citado. Esta opción permitirá apreciar al principio la tipología de los aprovechamientos agrícolas de la zona y tener una amplia perspectiva de la Presa del Portillo.
Continuando ya por la carretera, podremos observar los inicios de las dos cadenas montañosas que delimitan el Parque. A nuestra izquierda divisamos la Sierra de Castril, propiamente dicha, donde destacan los picos de Tejos (1.986 m) y Buitre (2.020 m), además de los barrancos de los Quemados, el Laude (o de Meitíscar), Seco y del Buitre, de Sur a Norte. A nuestra derecha, veremos el inicio de Sierra Seca, destacando los paredones del Puntal de la Zurdica (1.832 m), que sirven de lugar de nidificación cada año a numerosas parejas de buitre leonado. A poco más de un kilómetro, llegaremos a la Fuente de Tubos, manantial de aguas termales que recoge la canalización de aguas, procedentes del arroyo Juan Ruiz, que suministra agua al pueblo y a varias de sus pedanías.
Ya en el valle, descendiendo hacia el río, nos introduciremos en un bosque mixto de chaparro y pino carrasco, con sotobosque de enebros, coscojas, aulagas, romeros y mejoranas, y atravesaremos, entre madroños y nogales, los cortijos de Las Tabernillas. En esta zona, se puede apreciar el resultado de importantes desprendimientos rocosos que tuvieron lugar hace pocos años y que arrasaron la vegetación y las edificaciones que encontraron a su paso, lo que no es más que una manifestación de procesos geomorfológicos ordinarios de estas escarpadas sierras.
A partir de esta zona, el carril continúa paralelo e inmediato al río, lo que nos permitirá observar y estudiar el ecosistema fluvial. Acompañan el río especies propias de los "bosques de galería", como son los álamos y chopos, las sargas y las mimbres, e incluso, algo más apartados, los frenos y los olmos. De forma salpicada, distinguiremos también quejigos y arces, sobre todo en zonas más húmedas. En las laderas y ya fuera de la influencia fluvial, observaremos extensas manchas de pinos carrascos, de gran interés ecológico puesto que colonizan, de forma natural, terrenos muy áridos y degradados donde muchas veces es la única cubierta arbórea.
Más adelante, llegaremos a la desembocadura de otro gran barranco a la izquierda, llamado Barranco del Charcón o de la Escudilla, que presenta también ostentosas manifestaciones de desprendimientos rocosos y fenómenos de erosión causados por la torrencialidad de esporádicas lluvias, cuyos efectos perjudiciales sobre este camino de penetración se han refrenado mediante la construcción de dos diques. Inmediatamente, llegamos a la venta de El Cortijillo, donde se ubica uno de los campamentos turísticos del área y donde volveremos a encontrar cultivos de huerta. Al poco y tras dejar a nuestra derecha el Barranco de Canalejas (u Ortega), comenzaremos a subir dejando el cauce, y entre encinas, pinos salgareños y salpicados quejigos, alcanzaremos primero La Saludá, desde donde podremos contemplar una magnífica vista de la cerrada del Barranco de la Malena; luego, el de los Hoyos de Moreno, que en su parte baja, por la que fluye un constante curso de agua, se conoce como Arroyo de Juan Ruiz, y donde se encuentra la captación que suministra las aguas potables a Castril; y, finalmente, los Cortijos del Nacimiento, con la tubería de carga que alimenta la central eléctrica de principios de siglo que explota Sevillana de Electricidad. Desde este lugar podremos disfrutar de una amplia vista del valle y de las cuerdas y macizos que lo enmarcan.