Este sendero de corta duración, apto para todos los visitantes, nos va a mostrar los diferentes ecosistemas que posee el Parque.
Se inicia en los cipreses del jardín. Si mantenemos silencio durante el recorrido podremos escuchar a los abundantes pájaros que aprovechan esta zona sombría.
Avanzamos teniendo a nuestra derecha un muro de piedra y a la izquierda un grupo de fresnos. Después de un pinar de repoblación con romero a sus pies y más tarde un bosque de pino carrasco salpicado de majuelos, llegamos a la Fuente de la Taza.
En los alrededores de la fuente podemos observar plantas y árboles de zonas de ribera (juncos, zarzas, rosal silvestre, álamos y olmos). Existe un puente de piedra que salva la rambla de Narváez.
Desde aquí volvemos al punto de partida por el mismo camino, o por la pista que lleva a Narváez o podemos seguir un poco más hasta el mirador de Narváez, enlazando con el sendero de este nombre.