Nosotros hemos realizado el Sendero del Guadalora, ruta 3. Decidimos llegar al lugar de partida en coche, pero la manera más común de comenzarla es a partir de la ruta 2. Aparcamos en la zona de acampada de Fuente del Valle, junto a la Ermita. El permiso de acampada se solicita en el Centro de Visitantes, el cual se entrega al momento y es gratuito.
La zona de acampada Fuente del Valle posee mesas de madera y barbacoas para cocinar. También hay un merendero con aseos, el cual se encontraba en estas fechas cerrado pero con uno de los aseos abierto. NO HAY AGUA POTABLE EN TODO EL RECORRIDO pero sí hay una fuente que toma el agua del mismo río, así que si tenéis el estómago delicado llevaos agua para toda la jornada. Para acampar debereis llevaros vuestra propia tienda ya que no existen instalaciones para el hospedaje.
Como la mayoría de los senderos descritos aquí, se inicia en el centro de Visitantes Huerta del Rey, siguiendo el tramo común con el Sendero de la Rabilarga hasta la bifurcación que lleva a la señal de inicio del Sendero de las Herrerías, camino que hay que seguir hasta la Fuente del Valle, de aquí hasta la finca "Santa Cruz", donde encontramos la señal de inicio de este sendero.
Se atraviesa la dehesa de alcornocal de la finca Santa Cruz. Al salir de la dehesa, junto a unos eucaliptos, se verá la casilla de Santa Cruz y a la izquierda la antigua zahurda. Se continúa el camino y se deja a la izquierda del carril la Casa de Carmelo, y se continua el carril de Torralba, en dirección noroeste hasta llegar a una bifurcación.
En este punto se sigue el camino de la izquierda que deja a lo largo del mismo el olivar de Los Arcos. Una balsa de agua para riego, rodeada por zarzas y por varias encinas, se sobrepasa para tomar el sendero que tras unos cientos de metros lleva a la Fuente del Conejo.
Discurre ahora el camino entre frutales y olivos de regadío que forman una isla dentro del bosque mediterrÁneo que le circunda. Una cancela a la derecha abre la vereda hacia el arroyo Guadalora, enfrente está el cerro del Peco y las ruinas del cortijo de Torralba y a la derecha el cortijo del Molinillo.
Se inicia el descenso en terrenos de la finca Cabalgaderos hasta llegar al arroyo Guadalora que constituye el límite entre la finca citada y la de los Canónigos a la derecha.
Se circula paralelo al arroyo y a las canalizaciones utilizadas para conducir el agua al molino de la Paloma. Esta instalación se utilizaba antiguamente para moler el trigo. Al mismo acudía mucha gente para moler el trigo a "maquila" (dejaban parte del trigo a cambio de la molienda).
La presencia en casi todo el recorrido de abundancia de alcornoques pone de manifiesto que se está en terrenos arcillosos, ácidos, por erosión de las pizarras (esquistos). Las dos laderas del arroyo constituidas por esquistos que alternan con niveles más arenosos y una morfología del valle fluvial, de una acentuada uve, coronadas por plataformas calizas y conglomerados a ambos lados, que constituyen las mesas sobre las que se encuentran las fincas citadas antes, son consecuencia de su historia geológica.
En esta parte del recorrido, aunque es casi llana, existe una cierta dificultad al circular porque hay que atravesar partes pedregosas, los cantos rodados del arroyo, en varios puntos.
Ahora es el momento de realizar una parada para intentar observar al buitre negro, el águila real, la perdicera, el halcón peregrino y los cernícalos que vuelan esta zona con frecuencia.
A partir de aquí se entra en una de las zonas de mayor interés botánico del parque. Alisos, olmos, sauces y fresnos forman un precioso bosque de galería que circunda al arroyo Guadalora; en la ladera: madroños, brezos y rascaviejas entre otros, flanquean el bosque de galería a lo largo de este tramo. Es interesante observar en estos parajes almeces de porte majestuoso, centenarios. Una parada permitirá reponer fuerzas e intentar ver alguna nutria.
Siguiendo la ruta y en la margen derecha se observa un acebuchar, es el "Risco de los Pajaros". El arroyo circula todavía encajonado con vertientes de muy elevada pendiente que favorece una erosión que controla y evita parcialmente la abundante vegetación de matorral y arbórea.
A escasos metros del final del recorrido hay una antigua cantera de rocas calizas, ahora abandonada, que se utilizó para extraer piedra para la construcción de la carretera que conduce al embalse de Bembézar. Se llega a la pasada de Algeciras, otra zona de acampada libre que requiere autorización previa.