El sendero discurre por una pista forestal que une las poblaciones de Vélez Blanco y María por la umbría del Maimón y el Peñon de San Blasco.
Es un sendero líneal cuyo punto de inicio puede ser el casco urbano de María, por el camino de la Peguera, o el núcleo de Vélez Blanco, por el actual desvío de la carretera comarcal. El recorrido descrito comienza cerca de Vélez Blanco, en la carretara comarcal, junto a la intersección con un barranco se encuentra el camino de inicio.
Desde su comienzo el sendero transcurre por un área donde predominan las dolomias jurásicas muy cuarteadas que originan los litosoles, suelos muy pedregosos y con poca capacidad para retener el agua de lluvia, reduciéndose de esta forma el beneficioso efecto que producen las precipitaciones sobre la vegetación, al infiltrarse rápidamente hacia las capas más profundas del suelo en donde no alcanzan las raices de las plantas.
Este hecho origina un paisaje caracterizado por contínuos afloramientos rocosos de colores crema u ocres, escasamente cubierto de vegetación y en donde las repoblaciones forestales que rodean el sendero, realizadas en la década de los setenta, no han alcanzado el desarrollo deseable. Especies vegetales mejor adaptadas a estas condiciones como la sabina mora (
Juniperus phoenicea
) con porte rastrero o arbustivo se encuentran por toda la zona y sobre todo en el mirador del Collado de las Arenas.
Desde este mirador, la panorámica del Castillo de Vélez Blanco y las Muelas al fondo, sintetiza las características generales de este Espacio Protegido: integración entre el patrimonio cultural y natural; espectacular relieve configurado por la alternancia de valles y sierras alineadas de Este a Oeste; contraste paisajístico muy acentuado debido a los diferentes grados de cubierta vegetal, resaltando las frondosidad de las laderas de umbría frente a la desnudez de la solana; y graves procesos de erosión en las áreas escasamente cubiertas de vegetación.
Continuando el sendero en dirección Oeste alcanzamos el llano Ijaro, pequeña llanura agrícola en donde el almendro ha sustituido, como en otras zonas de la comarca, al cereal de secano.
Tras este pequeño respiro continuamos el ascenso hacia el cortijo del Peral. En el trayecto observamos que junto a arbolillos de pino negral (
pinus pinaster
) y pino laricio (
Pinus nigra
) aparecen otras especies como encinas (
Quercus ilex
), hiniestas (
Cytisus reverchonii
) y piorno (
Erinacea anthyllis
).
El barranco que discurre paralelo al sendero constituye el nacimiento del río Claro y está salpicado de diques, pequeñas obras que se realizan en los cursos de aguas torrenciales para evitar la erosión.
Al acercarnos al cortijo aparecen árboles frutales y cultivos de huertas en bancales, regados con las aguas de un manantial, cuyo origen, al igual que los de este macizo montañoso, se debe a la superposición de rocas permiables, por karstificación o fracturación de calizas o de dolomías, sobre materiales impermeables como las margas subbéticas.
Alcanzada la bifurcación entre este sendero y el que recorre la vertiente Sur del Maimón se puede optar por continuar nuestro recorrido o bien acercarse al mirador del puerto del Peral desde el cual se divisa al Sur una extensa panorámica con el Corredor de Chirivel en primer plano, la Sierra de las Estancias, en segundo, y la Sierra de los Filabres al fondo; al Suroeste, cuando no hay bruma, Sierra Navada entre cuyos picos destacan el Mulhacen y la Alcazaba; y al Norte, el río Claro.
En cualquier caso, como el destino es María, sedebe regresar al sendero que afrontando el último repecho se alcanza el monte del Perentín. Aquí se puede observar el mejor desarrollo de las repoblaciones debido a las mejores condiciones del suelo. En la margen derecha nos acompañan pinos carrascos (
Pinus halepensis
) y en la izquierda pinos laricios (
Pinus nigra
). Bajo estas últimas puede observarse la proliferación de piornos y otras especies características del piso bioclimático supramediterráneo, como el agracejo (
Berberis hispanica
) salpicadas con matas de encinas "chaparras".
Bajo la mole caliza del peñon de San Blasco y junto a la intersección de la senda de uso restringido que recorre el área de reserva de grado A de la umbría de Sierra María, el descenso se hace más brusco, alejándonos de las repoblaciones recientes para adentrarnos en otras más antiguas, realizadas en la década de 1920-1930, siendo de la misma aedad que el extenso pinar de pino negral que hacia el Oeste configura la umbría de María.
Al igual que la vegetación, la fauna cambia sustancialmente durante el recorrido. Si en el inicio del sendero era fracuente la presencia de cogujadas, jilgueros, verdecillos, grajos y lebres en las zonas cultivadas; las perdices, zorzales y petirrojos se avistan en las áreas de matorral. Al adentrarnos en las formaciones boscosas aparecen ardillas, jabalíes, águilas calzadas y azores. En las zonas de canchales y roquedos junto a formaciones de matorral es posible observar a la víbora hocicuda.
El descenso hacia María es rápido y tras dejar las formación boscosa y el camino del cortijo de la Peguera recorremos un amplio almendral para alcanzar las primeras casas del núcleo urbano, en donde finaliza este sendero.