Envuelto en un silencio que se puede oir y en un aire que ensancha los pulmones, asomado al balcón que ofrece desde la montaña la vista del Valle del Guadalhorce, extasiado por la intensidad crepuscular, que cierra la noche y da paso a la mañana, el visitante tiene aqui, en el Cerro de Hijar (Tolox, Malaga) el lugar ideal para practicar un deporte que gana adeptos con el tiempo: la evasión.
Justo ahí, en ese asombroso mirador de 650 m de altitud, se encuentra el Hotel Cerro de Hijar. A su falda, el pueblo de Tolox asemeja, blanco, un decoreado de cartón piedra. Al frente se puede divisar, en dias claros, las cumbres de Sierra Nevada. Alrededor, montañas, riachuelos, pinsapos..., naturaleza en estado salvaje donde recrearse con los cinco sentidos.
En su interior hay 18 espaciosas habitaciones, todas con vistas, y 16 con balcones al exterior; las dos restantes están situadas en la planta baja (una de ellas, adaptada para minusválidos), con baño, minibar, calefacción, ventilador de techo y televisión. Un salón-biblioteca, con chimenea y ventanales al exterior permite al visitante abandonarse a la lectura o la simple meditación si el frío o la lluvia hostigan en el exterior. El restaurante, que también dispone de chimenea, tiene capacidad para 40 personas.